Misión Rescate en Cueva Cardiel

Publicado en por parroquiasanjuanevangelista.eu

Misión Rescate en Cueva Cardiel
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Misión Rescate en Cueva Cardiel

Últimamente, y debido a la «Misión Rescate», organizada por el Ministerio de Información y Turismo, acaba de descubrirse la artística y hermosa pila bautismal románica, objeto de este estudio.

Más o menos toda la prensa nacional, así como las emisoras de Radio y T. V. E. se han hecho eco del hallazgo. He aquí lo que el «Diario de Burgos», del 11 de julio del año 1968, y «La Voz de Castilla›, del 18 del mismo mes y año, publicaron en sus respectivas ediciones: « El Grupo de Rescate, número 173, de la Escuela Nacional Mixta de Villalmóndar, galardonado con trofeo de plata en la «Misión Rescate» organizada por R. N. E. y T. V. E., está integrado por los escolares Manuel Serrano Contreras, de 10 años de edad; José Luis Serrano Contreras, de 11 arios; Rosario González Baños, de 13; María Teresa Contreras Díez, de 11 y María Dolores Olivares Alberca, de 10 años. Lo dirige la maestra-jefe Doña Epifanía Merino Manjón.

Se incorporó el Grupo de Rescate en la pasada campaña, dando muestras desde un principio, de gran actividad y entusiasmo, proponiendo como objetivo dos escudos antiguos sobre los que estuvieron trabajando algún tiempo y descubriendo algunas monedas, también antiguas, así como varios libros correspondientes a épocas lejanas.

Posteriormente han hallado una pila bautismal, que se encuentra en la iglesia parroquial de dicha localidad. Los estudios e investigaciones llevados a cabo sobre este objetivo por los escolares, dirigidos por su maestra tratando de investigar en los archivos y en libros sobre Historia y Arte, lograron convencerles de que habían dado con algo de autentico valor. Hicieron dibujos y fotografías de la pila en cuestión y por fin se dirigieron, con gran acopio de datos y material gráfico al Director del Museo Arqueológico y de Bellas Artes de Burgos, Don Basilio Osaba y Ruiz de Erenchun, que ha emitido el dictamen siguiente acerca del objetivo. (La pila descubierta es una hermosa y artística pila bautismal románica del siglo X[I, de grandes influencias silenses, en la que figura el Pantocrator, el Misterio de la Anunciación y todo el Apostolado, acompañado todo de sus correspondientes epígrafes. A pesar de haberse publicado todo el arte románico burgalés por los grandes investigadores don Luciano Huidobro Serna, don José Pérez Carmona, ambos burgaleses, y por los nacionales don Manuel Gómez Moreno y don Emilio Camps Cazorla, dicha pila bautismal, la mejor que tenemos en España, les fue totalmente desconocida». A todo esto debemos añadir por nuestra parte que les fue otorgado el segundo premio nacional, y estancia de una semana totalmente gratuita en Madrid, tanto a la maestra como los componentes del grupo, aprovechando esta oportunidad para visitar todos los Museos y demás centros de cultura.

 No queremos proseguir nuestro estudio sin antes poner muy en claro que la pila no se halla en la iglesia de Villalmóndar, como a primera vista parece desprenderse del suelto de ambos periódicos burgaleses, sino en la de Cueva-Cardiel. El error proviene de que la escuela de ambos pueblecitos radica en Villalmóndar. Se conserva en un oscuro compartimento que hace las funciones de baptisterio de la modestísima iglesia parroquial de Cueva-Cardiel, pueblecito de un centenar de habitantes, agregado del valle de Oca, situado a 16 km. de su partido judicial de Belorado y a 38 km. de Burgos.

El terreno es llano y está regado por dos riachuelos innominados que tienen su origen en fuentes o manantiales de los montes de Oca, su clima es frío; debido a la proximidad de esta cadena montañosa y el terreno de laboreo de mediana calidad, siendo sus principales productos cereales, leguminosas, hortícolas y algo de frutas.

Confina al Norte con Alcocero de Mola, al Este con Carrias, al Sur con Villalmóndar y al Oeste con Cerratón de Juarros. Resulta rarísimo que haya pasado desapercibida durante tan largas centurias por tantos y tan buenos investigadores como últimamente ha tenido la « Caput Castellae » , y de una manera especial por el hoy ya fenecido presbítero don José Pérez Carmona, a quien con toda justicia se le pueda denominar el “científico genial del románico burgalés » con su magistral obra titulada «Arquitectura y esculturas románicas en la provincia de Burgos». “Con cuántos sacrificios y privaciones recorrió todos los pueblos de la vasta y extensa provincia burgalesa nuestro antiguo y querido colega — 278 — de la « Institución Fernán González», y con qué cariño y entusiasmo nos planteaba sus dudas y nos relataba sus hallazgos! Pero la parca inexorable le sorprendió en plena juventud cuando iniciaba sus estudios e investigaciones sobre el gótico burgalés. «Más de una treintena de pilas románicas, que sepamos, se conservan en Burgos»; esto escribía en la obra precitada, página 139, ignorando que nueve años más tarde se descubriría la más artística de todas, y que quizás no anduviera lejos de dar con ella, ya que él mismo sacó a la luz la de Barrios de Colina, pueblo próximo a Cueva-Cardiel.

Dentro de la clasificación que hace de todas ellas la que más se acerca a la que estamos estudiando es la cuarta, o sea, la de forma de copa; y respecto a las basas o pies sobre los que se apoyan la incluimos dentro del último grupo, es decir, «que algunos de estos soportes, singularmente los que no forman una pieza con el vaso, no son de construcción románica, sino de factura posterior, cuya data es difícil determinar».— (Ibídem, pág. 141). El tamaño es igualmente variado, ya que algunas, las mayores, sirvieron para el bautismo por inmersión, esto no es de extrañar, pues esta manera de administrar el sacramento se usaba todavía en España en la época del románico, como puede verse en una pintura de San Juan de Uncastillo (Zaragoza), en un capitel del claustro de San Pedro el Viejo de Huesca, etc.—Las demás son de tamaño corriente, en la que se empleaba el bautismo por infusión. En cuanto a la ornamentación predominan las que ostentan todo alrededor una serie de arcos, bien de medio punto, que es lo más corriente, de arcos rebajados, de herradura etc.—Lo más frecuente es que estos arcos se presenten solos, tangenciales entre si y separados por columnitas. Otras veces cobijados por estos arcos figura el Apostolado, o bien efigies, animales diversos, e incluso adornos fitarios. En una franja superior es frecuente que aparezcan otras clases de dibujos geométricos, como en las enjutas o albanegas. Sentados estos precedentes relacionados con las pilas bautismales en general pasemos a describir la presente. Dentro de la iglesia citada, dedicada a San Cucufate, y que por cierto carece de todo interés artístico, en un modestísimo y oscuro baptisterio separado del resto de la iglesia por una puertecita con verjas, cual perla dentro de la almeja, figura y se custodia una de las joyas del románico burgalés. Adopta la forma de copa con pie, posterior éste en cronología al resto, y que mide 20 cm. de alto; el brocal mide 85 cm. de altura, el desarrollo de la copa 50 cm., la profundidad interna 42 cm. y el diámetro de la circunferencia 45 cm. El interior es liso, excepto un orificio y lo más vistoso y artístico se encuentra en el exterior, que presenta una arquería de arcos rebajados de 45 cm. de elevación y 15 cm. de anchura máximas, con sus respectivas efigies y restos de policromía, separadas las unas de las otras por columnitas funiculares. Analizando las características y la técnica de esta pila la podemos incluir dentro del último tercio del siglo XII, segunda época de Silos, cuyo artista, en nada inferior al de la primera época, deja tras de sí un grupo de discípulos que trabajan en toda la provincia de Burgos y limítrofes. En esta segunda época se busca la fuente de inspiración casi exclusivamente en el Nuevo Testamento: Pantócrator, Tetramorfos, Anunciación, Visitación, Apostolado, etc., y solamente muy a finales de la centuria se esculpen escenas reales del mundo, que responden al ambiente exacerbado de la lucha de aquella sociedad a la inmoralidad imperante tratada a veces con descarnada rudeza y procaces representaciones lúbricas. La figura más representativa de la pila, aunque no la más perfecta y vistosa, es la del Pantocrator en actitud de impartir la bendición con la diestra, sosteniendo con la siniestra un libro, lleno de olímpica serenidad, y cabellera larga terminada en guedejas, y que juntamente con la de la Virgen son las dos únicas figuras que las ostentan, pues las restantes aparecen en forma de casquetes, cosa que asimismo ocurre en el famoso frontal esmaltado de Silos de nuestro Museo Arqueológico y de Bellas Artes.—San Pedro está tocado con un gorro raro y perlado en su parte anterior o frontal. En el polo opuesto del diámetro figura la Anunciación, técnicamente superior al resto y una de las escenas más repetidas en el románico.—El enviado celeste aparece de pié, como en la forma Siria, y no arrodillado, como tanto se prodigará posteriormente, en actitud de avanzar hacia la Virgen, portando en su mano izquierda la vara larga de heraldo rematada en flor de lis o de azucena, GABRIEL ANGELUS, dice el epígrafe. María se halla igualmente en pie, estática, con las manos extendidas delante del pecho, como señal de aquiescencia a las palabras del enviado celestial, la inscripción es AVE MARIA. Junto a la Virgen está San Pedro con largo cayado, y no con las consabidas llaves, simbolizando al pastor del rebaño que son los fieles, y junto al arcángel está Santiago el Mayor. El resto de la pila está adornada con el Apostolado y otras figuras no identificadas aún por falta de luz y porque los epígrafes se hallan incompletos o borrosos a causa de los deterioros. Las restantes escenas bien podrían ser la Visitación u otras Evangélicas, pues hemos de advertir que en el románico no es raro hallar sin separación algunas escenas más o menos relacionadas e incluso diferentes. En cuanto a la técnica escultórica se advierte casi una tendencia a la labor de altorelieve y modelado redondo, a diferencia de la primera época de Silos que es más fina y de relieve plano; el hieratismo y convencionalismo orientales no son tampoco tan exagerados como en el románico del siglo XI. Los pliegues de los vestidos los multiplica en esta pila el innominado artista con tal gracia que dota a las figuras de un movimiento encantador, pese a la rigidez del estilo en esa época. En una palabra, se advierte la misma técnica en la factura, igual plegado en los paños con abundancia de ropajes, igual tendencia orientalizante, pero no obstante, la falta de expresión, la finura en el detalle, la gracia y elegancia del segundo artista silense, lo que nos hace sospechar que intervino algún escultor de su taller, ya que junto a la obra sobresaliente del maestro se ve la del discípulo rutinario que utiliza sin genio los modelos y las fórmulas ensayadas en otras partes, y también la del artista de ínfima categoría que, dentro de su tosquedad, refleja a su vez, los modelos del gran arte. A nuestro modesto entender podría fecharse esta pila entre Ios años de 1175 a 1188 poco más o menos. Y para terminar diremos que esta pila no procede de la iglesia actual, sino más bien que fue traída de la ermita de Nuestra Señora de la Peña, o bien de otra que a través de los siglos haya desaparecido, ya que las rupturas y los desconchones parecen demostrarlo. El románico burgalés se ha visto una vez más acrecentado con este ejemplar, como poco ha lo fue con la pila románico-mudéjar de Araúzo de Torre, y muy en breve lo será con alguna otra aún sub judice. A muy poca distancia del pueblo de Cueva-Carcliel y a unos dos kilómetros del monumento dedicado al gran estratega de la guerra, el General Mola, que pereció en dicho lugar a causa de accidente de aviación en el ario 1937, y dentro ya del término municipal de Alcocero de Mola se encuentra la Granja de Santa María de Otero, en cuyos alrededores, cosa curiosa, se cría en gran abundancia el jabalí, deleite de los cinegéticos de caza mayor en las jornadas del prolongado invierno burgalés. Antiguamente, entre los siglos X y XV, perteneció a un antiguo monasterio o convento de religiosos. Posteriormente, en los siglos XVI y XVII fue torre señorial, de la que aún se conservan restos de sus muros, para terminar siendo en los siglos XVIII, y XIX y principios del XX dos casas de labor y quedar hoy en día totalmente abandonadas. En el zaguán de dichas casas y en sendas hornacinas se exponían las esculturas, objeto de esta publicación, retiradas hace solamente unos meses de este lugar por sus propietarios, figurando en la actualidad en el domicilio de los señores de Bonilla (Andrés), quienes las conservan con el mayor esmero y devoción. Los dueños actuales de los precitados inmuebles son los Sáiz Gómez, que aunque oriundos de Cueva Cardiel, residen en la actualidad en Burgos desde hace muchos años. No hace muchos lustros que se hallaban almacenadas, así almacenadas, en esta mansión numerosas estatuas religiosas, procedentes todas ellas seguramente del antiguo monasterio o bien de iglesias o ermitas que en el transcurso de los tiempos han ido desapareciendo, y que por orden superior eclesiástica fueron depositadas en las iglesias de los pueblos vecinos, en especial en Cerratón de Juarros. «La Virgen de la Consolación».—Esta imagen mide 90 cm, de altura y 40 cm. de anchura máxima. Es de madera muy apolillada, conserva algunos restos de policromía y está casi negra debido al humo de las velas y quizás también a la suciedad del lugar que ocupaba últimamente. Está la Virgen sentada en su trono, coronada y sosteniendo al Niño sobre su rodilla izquierda; éste carece de corona. Tanto la Madre como el Niño muestran una sonrisa agradable y atractiva saliéndose de lo corriente en el arte de aquella época. En la parte posterior está hueca, frecuentísimo en esta clase de tallas. Aunque de tradición románica, pertenece al primer período del gótico, es decir, al siglo XIII. Respecto a esta Virgen, de gran devoción en aquellos contornos, existe la leyenda de que los moradores de Cerratón la quisieron transportar al pueblo, pero que no pudieron con su peso tres yuntas, no teniendo más remedio que dejarla donde estaba, en su propio lugar. «Los Santos Mártires de Agreda » .—No se trata de una imagen de un santo determinado, sino más bien de una estatua relicario que mide 55 cm. de alto y 35 cm. de anchura. Es un busto de madera estofada, en bastante buen estado de conservación. Representa a un varón con el cabello ensortijado y corto, barba y la indumentaria a la romana. En el pecho se halla la oquedad dentro de la cual se depositaban y custodiaban las reliquias, en este caso las de los Santos Mártires de Agreda, como reza el epígrafe, en letras capitales. En la actualidad ya no existen. Por la técnica, y por las características podemos incluirla dentro del arte renacentista del último tercio del siglo XVI, con posibilidades de haberlo tallado Pedro Arbulo de Marguvete, oriundo de Santo Domingo de la Calzada. - No queremos terminar esta modesta publicación sin felicitar muy efusivamente a todos cuantos con el máximo esmero tratan de conservar estas manifestaciones del arte religioso burgalés, así como censurar con toda acritud a quienes por cualquier motivo o pretexto se deshacen para siempre del patrimonio artístico provincial. BASILIO OSABA Y RUIZ DE ERENCHUN

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